SANTA FE DE ANTIOQUIA Y SU TERRITORIALIDAD EN EL AÑO 1808 

El concepto de territorialidad aparece en el vértice de conjunción de múltiples disciplinas de las Ciencias Sociales e, incluso, de las Naturales. Se ha indagado en las raíces de la territorialidad desde la Geografía, la Biología, la Psicología, la Antropología, la Ciencia Política, la Sociología, la Historia, etc.

Territorialidad, en geografía, es el sentido de pertenencia que muestran los habitantes en relación con el lugar que habitan. Se da en hombres y en animales de la misma especie. Incluye la soberanía. La territorialidad produce una instintiva acción, generalmente violenta, defender el territorio de ajenas intromisiones. Hombres y animales demarcan sus espacios. Los animales con olores que impregnan en árboles y piedras. Los hombres, obedientes al instinto zoológico de la territorialidad, con murallas, cercas, hitos, muros y líneas que trazan sobre mapas (Ministerio de Educación Nacional de Colombia)

La territorialidad introduce en el mundo globalizado severas contradicciones. Mientras los territorios se abren al comercio, se cierran a la gente. “Al tiempo que los capitales circulan sin restricciones por todo el planeta en busca de fortuna, a las personas que buscan la suya, ofreciendo sus conocimientos o su mano de obra, no se les da igual libertad de movilización”

En lo humano, el síndrome de la territorialidad está ligado a defensivos muros y murallas. Las ciudades antiguas fueron amuralladas. Pero las murallas mentales permanecen vivas y actuantes en la gente.  “

“El territorio es el espacio cultural inherente a la supervivencia de una población humana. Las poblaciones humanas, en la medida en que construyen cultura estableciendo su institucionalidad y territorialidad, transforman los ecosistemas y se transforman así mismas en un proceso complejo y dinámico, generando como resultado una nueva realidad biofísica y cultural, un ambiente”

“Para el caso de Colombia, la relación entre territorio, ecosistema, cultura y desarrollo, unida a la reflexión sobre el conocimiento, uso y valoración de la biodiversidad, adquieren particular importancia estratégica y geo-política para la construcción del desarrollo sostenible y la paz. “El surgimiento de la conciencia sobre el valor estratégico de la biodiversidad, como elemento fundamental del patrimonio natural y cultural de nuestra nación, ligado a la necesidad de un ordenamiento territorial que espacialice las diferentes propuestas de desarrollo local, se ha materializado en la puesta en operación de un nuevo aparato jurídico –político e institucional, definido por la constitución de 1991”.

“Cada cultura construye su ambiente, territorializado y representado en formas particulares de uso y ordenamiento del paisaje; y, en consecuencia, un tipo definido de problemas ambientales, con una determinada expresión espacial.

El territorio, entonces, se convierte en la expresión espacial de la cultura”. Y Santa Fe de Antioquia, es una realidad latente es ese proceso histórico

Geográfico, como una vez  los denominó nuestro historiador Samuel de J. Cano Sepúlveda en su cartilla Histórico Geográfico de Santa Fe de Antioquia, para el apoyo a la Cátedra Municipal; y que en la actualidad este Centro de Historia de Santa Fe de Antioquia, cada vez se ve más comprometido.

Por ello, en el transcurrir de los años, el municipio ha sufrido sus transformaciones, pero sus muy grandes transformaciones; en 1538 (Junio 24) El Capitán Pablo Fernández, expedicionario, súbdito del Licenciado don Juan de Vadillo, descubre el río Tonusco y su pintoresco valle, por otro lado podemos ahora imaginarnos como sería el comienzo de nuestra ciudad en el año de 1541: En un estrecho y pintoresco valle, ubicado en el paraje Santa Águeda, perteneciente al actual municipio de Peque, son construidas unas cuantas chozas alrededor de rústica capilla, quizá con rudimentaria simetría para formar una pequeña plaza, en el centro de esta se alza el madero que el fundador capitán Jorge Robledo “Señaló por Picota, para que en ella fuese ejecutada la justicia real de su Majestad (Monseñor Benjamín Pardo Londoño)1.

En 1574 Las casas eran de bahareque con techo de paja, siguiendo el modelo indígena en que la casa de habitación de una familia estaba compuesta por varios bohíos. La única casa de tapias en 1575 era la del Capitán Bartolomé Sánchez Torreblanca, la cual fue construida por los indios Nutabes.

La casa de Juan Ramírez Cerrudo en 1604 era de bahareque, cubierta de paja, con un pedazo de solar cercado de tapias, ubicada en la plaza de la Villa de Santafé. Las casas de Juan Taborda, Gaspar de Rodas, Juan de Zabala y Damián de Silva (Juana Taborda) daban a la plaza. La de Juana Taborda y Alonso de Rodas contaban con zaguán.2

1569 (Agosto 24) Es conformada la Provincia de Antioquia sobre los territorios de la población de Antioquia, Nive, Bredunco, Ytuango, la tierra entre los dos ríos (Cauca y Magdalena) y la región de Urabá, para la cual Don Andrés de Valdivia es nombrado como su primer Gobernador y Capitán General.

En 1692,  Miguel de Vargas y  Miguel Méndez, vecinos de Antioquia, piden se les conceda un pedazo de tierra de pan y caballería […] desde el camino Real que va desde esta ciudad para Buriticá, por su cerro, desde los nacimientos de la quebrada la Chorquina, a los de la quebrada del Tunal para abajo, vertientes del Cauca […] ; [el cabildo accede a la venta del terreno justificándose en que… [f. 101r.] … Esta ciudad sin ninguna renta por la cual las casas del cabildo y la cárcel  pública se está cayendo, y no tiene de donde reedificarse y otras cosas necesarias para el ornato del cabildo […]3 .__________________

1 REVISTA ANTIOQUIA HISTÓRICA. Centro de Historia de Santa fe de Antioquia, “Fundadores y Pobladores de la Ciudad de Antioquia”. Monseñor Benjamín Pardo Londoño. Segunda época. Año X. Número 30, año 1984. Pág. 4 – 16. 2  http://www.raicespaisas.org/santafe_antioquia.htm. 3  A.H.A.  Tomo  146,  documento  3975.    Archivo  Histórico  de  Antioquia

En  1739, el licenciado Juan de la Rosa, pide deslinde y su estancia en los ejidos de esta ciudad, contiguo con Manuel Sarrazola y Marcos Becerra; en 1748 Cristóbal Ruíz de Castro disputa una isleta cercana al Paso Real de Cauca; Juan Andrés Zabala pide al convento de la Purificación de Santa Fe un solar contiguo al suyo que otros tiempos fue el hospicio de los Franciscanos; 1772, litigio entre Juan Bernardo González y Francisco Antonio Carvajal sobre linderos en un solar de  Antioquia; en 1772, el Maestre de Campo don Antonio Ferreiro estaba en posesión de la Hacienda que llama el Tunal;  1773, Dionisio Valenzuela expone que Teodoro Benítez, su suegro, le dio licencia para plantarse en un derecho de tierras en ejidos de la ciudad de Antioquia; 1779, Francisco Urrego contra Antonio Machado por tierras en los Altos del Tonusco; en 1785, Remate celebrado en don Juan Pablo Rublas de la loma de Culima en ejido de Antioquia.

En 1785, don Francisco Quijano Juez Privativo, subdelegado de tierras, sus ventas y composiciones en esta provincia, denuncia que en la ciudad de Antioquia, que las tierras desde Santa Lucía hasta el Paso Real del río Cauca, son vacas; atento a que era de pueblo de Indios, y se acabaron y por esta razón quedaron a favor del Real Erario por baldías, y de que según parece está usando el ilustre Cabildo (arrendando)..; en 1793, José María Bravo y socios piden el terreno de la ciénaga de Blas Díaz, obligándose a secarla.4

En fin, si de hablar de territorialidad de Santa Fe de Antioquia, lo hiciéremos, en las diferentes épocas, tendríamos una cantidad de años para seguir investigando y escudriñando los diferentes archivos que se encuentran en el Archivo Histórico de Antioquia,  en el Archivo Municipal “Bernardo Martínez Villa, en los Archivos de la Notaría única, en las Parroquias y en la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia.

Pero lo atinentes a este trabajo me concentraré en el censo que manda a realizar el Virrey Antonio Amar y Borbón en las diferentes provincias que integran el Reino de Granada, en lo que respecta a la producción.

Información para los puntuales conocimientos necesarios al superior gobierno que ha de responderse por los jueces y curas, párrocos por sí mismos o válidos de personas de buena capacidad y de buenas noticias de toda ciudad o población cualquiera que sea dependiente del virreinato del Nuevo Reino de Granada extendiendo las respuestas al lado de las preguntas que se hacen o en papel separado cuando fueren dilatadas….

1. El Nombre o título a saber: Ciudad, villa, parroquia o pueblo; jurisdicción de provincia, corregimiento o gobierno a que corresponde, si fuere ciudad o villa, y si parroquia, sitio o pueblo, la villa o ciudad a cuyo cabildo pertenezca, su situación; si en páramo, sabana o paraje pantanoso o inmediato a alguna laguna o ciénaga.

Si en costa del mar con puerto, ensenada o rada, con inmediación de algún río o quebrada, que mantenga agua en toda estación del año; o si en orilla de río o quebrada notable, con explicación de sus raudales. De que pueblos más continuos se halla cercado, oriente, mediodía y occidente y esta prevención se tendrá presente en lo demás para mayor claridad.

2.  El número de casas reunidas que comprendiere y también de iglesias, conventos, hospitales, Administraciones Reales, principales o subalternas; materiales de sus fábricas; y su temperamento; si frío, cálido, saludable y fértil.

3.  El número de familias avecindadas y también el total de personas de todos los colores, de uno y otro sexo, y de esclavos que comprendan, y población, particularizando el número de estos y el de las rancherías o bohíos inmediatos a ella, si hay escuelas y asistencia de medicina, cirugía o pastoría para el común.

4.  La extensión de todo el terreno propio de la población, con demarcación por horas de camino regular y de la distancia hasta el confín o encuentro de los terrenos propios de las poblaciones que están más inmediatas al norte, oriente, mediodía y occidente, y si por algún lado tocare con despoblado se dará la razón de que se tuviere de indios gentiles que lo ocuparen, del carácter e inclinación de ellos, de su número poco más o menos, de el de  sus parcialidades, si viven dispersos o en rancherías y de los demás que se supiere y se puede adquirir.

5.  Si [f. 430v.] por su territorio atraviesa río grande o de regular magnitud; camino Principal; quebrada notable o montaña, se fijarán sus nombres, a donde están sus cabeceras, y también si sus corrientes, fueren del norte para el sur ó en qué dirección.  Así mismo si se comprende puerto, bodega o bodegas, tambos o bohíos, casas dispersas o algún aserradero, dando a cada cosa de las mencionadas,  la explicación de sus nombres

6.  La apariencia y aspecto del territorio.  Esto es si cubierto de clara o espesa maleza que comúnmente lo llama monte, la parte que de él esté sin cultivar y si la que se emplea para el cultivo o siembra, si está en continua en la misma tierra ó si se hace por rosas salteadas.  La parte que estuviese destinada a pastos o si esta es sabanas abierta o reducida, y a cual número de reses se regula suficiente.  También a que son más acostumbrados por lo común sus pobladores, esto es si al cultivo y cuales frutos cosechan, ó si al laboreo del algún mineral, sales, cal ó maderas, ó si al tráfico de transportes, a la caza, a boga (fortuna) y pesca y esta cual sea.

7.  Que es lo que se encuentra demás estimación, en su propio territorio por naturaleza, esto es, minerales cuales sean, si piedras finas, mármoles, maderas finas o comunes, particularizando sus nombres, también el de los frutos silvestres y cuáles sean, el de las plantas medicinales, bejucos específicos ó particulares, betunes y cualesquiera otra singular especie de que se tenga seguro conocimiento o experiencia

8.  que aves son las más comunes y cuales las singulares, cuales las fieras o clases de animales cuadrúpedos, ya terrestres, ya anfibios; que clases de culebras, sus colores y  propiedades, y actividad de sus ponzoñas y sus efectos. Cuantas clases de hormigas, sus tamaños, colores y propiedades, con distinción de las ponzoñas.  Y cuantas clases de mosquitos y jejenes se conocen y que efecto causan sus picadas, dándose al mismo tiempo noticia de los demás insectos que se conozcan en su terreno y de todos los animales los que fueren de alguna utilidad ó dañoso al común con la razón o motivo que se tuviere para ello.

Se encarga al Juez de cada población que aconsejado, como arriba se ha prevenido del párroco ó algún otro sujeto de buena capacidad, escriba en el margen blanco lo que racionalmente sobre los puntos que contiene cada pregunta; firmándose por los que dieren las razones; y que si sobre alguna de las particularidades fuese larga noticia, de modo que no quepa en dicho margen la expresen en papel aparte y lo remitan con la brevedad que se pueda al Juez cabeza de partido y por este, reunida al Juez de la provincia a que corresponda.

La convocatoria y respuesta no se hizo esperar:

Capítulo Primero: SANTA FE DE ANTIOQUIA. Ciudad interior, capital de la provincia de su nombre, fundada en el año de 1542, a 6º 36’ de latitud boreal [f. 431r.] y 1º 49’ de longitud del observatorio de Santafé (4º 32’ 10” más occidental que el Real de Cadis5, Humboldt. 68º 2’ 30” de un círculo máximo de la tierra) y 18º 23’ del meridiano de París también occidental, bajo un cielo alegre, en un valle sano y el más fértil sobre terreno firme, seco y algo declivado, (261,439 toesas6 sobre el nivel de mar) (a) a vientos puros, con inmediación al caudaloso río de Cauca y a la margen del Tonusco, cuyo fondo es vadeable; tiene al norte ¼ norte este la parroquia del Sacojal, al norte este al pueblo de Cañasgordas, al este sur este el de Sopetrán, al sur este ¼ al este el sitio de San Jerónimo y al sur oeste al de Urrao.

Capítulo segundo. Se cuentan en esta ciudad a más de su arrabal del sitio, quinientas y más, algunas altas, de teja y paja. Cuyas paredes en aquellas son tapias y calicantos, y en estas por lo general de cañas y embarradas.

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5  nació en 1753 el Real Observatorio de Cádiz, un centro de investigación astronómica estructuralmente unido a una institución docente como la Academia de Guardias Marinas. http://www.armada.mde.es.l
6  Toesa: (Del fr. toise). f. Antigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m. /www.rae.e

Sus iglesias son tres: Santa Bárbara, Nuestra señora de Chiquinquirá, y Jesús Nazareno, con buenas imágenes y alhajas.

Arrasada la parroquial en su lugar se está edificando la que ha de servir de Catedral: es una obra majestuosa y la primera que se erige en esta provincia ceñida al arte.

Tiene un hospital que se debe a la piedad del soberano, servido por religiosos de San Juan de Dios, un campo sepulcral bien situado y en su fachada y decoración, según el diseño circulado por Real Orden, Casa de Gobierno y Cabildo con sus cárceles, contaduría real y otras que sirven de vicaría eclesiástica, administraciones subalterna de correo, por la buena calidad de los materiales son muy sólidos los edificios y de mucha capacidad cada uno de ellos,  con sus ternados, huertas y jardines regados por cañerías; teniendo por esto el área o asiento de la población 404,352 toesas cuadradas.

 Su temperatura es saludable y varía según las estaciones entre 19º  y 22º y decimas de Reaumur, y el agua en verano se bebe a los catorce

Capítulo Tercero.  1.256 son las familias avecindadas. 10.884 los blancos de uno y otro sexo.  19.588 pardos. 3.663 los esclavos; que comprende la población. Y el total de almas 34.135.

 Los caseríos disperso por los rededores de ella pasan de 300 y por lo común pertenecen a las haciendas y se miran dentro de ellas. Aquí se incluyen algunas quintas o sitios que con razón se llaman de recreo.

Pero todo falta cuando solo se puede hablar de una escuela de malos principios, por su mala dotación, sin tener tampoco ninguna de las dos plazas de médico y cirujano.

Capítulo cuarto.  La extensión de todo el terreno propio de la población puede considerarse por su perímetro [f. 431v] de 18 leguas de 20 al grado que determinamos por líneas de estimas, imaginadas de uno a otros puntos limitados por las plagas7 del horizonte, señaladas en el capítulo primero, se divide del territorio del sitio de Sacaojal a una legua de esta ciudad, del pueblo de Cañasgordas a dos y tercia legua, de el de Sopetrán a una y dos tercias leguas, y a tres desde San Jerónimo, a poco más de cuatro leguas de este centro son ya desiertos desde el Norte y ¼, Noroeste, hasta N.O.¼ N. y desde el N.O.¼ O. E. hasta S.E.  Pero se ignora que entrañen indios bárbaros.

Capítulo quinto.  Por los dichos ríos del Tonusco y Cauca está cortado nuestro territorio, este baja desde los dos grados y minuto de la línea con dirección al N. y aquel que se despeña del O. E. ¼  al N. O. al S.  S.E.  con varias inclinaciones hasta su confluencia, tiene su origen en la sierra del Guasú a siete leguas de esta capital.

Quebradas de pocas consideración se abren camino también por nuestro terreno en sentidos diferentes, de las cuales unos descargan en el primero, otras en el segundo río.  Entre N. N. O. E.  y O. E. N. O. E. está proyectado el monte de esperanza (684,951 toesas sobre el nivel del Mar. (b) este es un cuerpo o parte integral  que arroja de si sobre el plano de nuestra ciudad el famoso cerro de Buriticá.

Por  S.O.E. descolla una punta que llaman la Galera (926,805 toesas sobre el nivel del mar). (c) situada a la parte ulterior del Tonusco, cuya baza (partida) guarnecen  sus ramales Guasimal, Mariana, Juan Blanco, las Hollas, Juanes y otras más.  Aquí están como bajo de nuestra llave y a un paso de casa las agradables temperaturas de tres a dieciocho grados Reaumur8 ( 3.75 a 22.5 grados Celsius), viviendas dispersas, tambos, y bohíos  sirven de bodegas y falta solo decir que nuestro punto está ligado con cuantos caminos principales tiene la provincia de salida y que si el Cauca se hiciera todo navegable correrían por él nuestras riquezas.

Capítulo Sexto.  Un collado espacioso por el Norte que hace una campaña casi horizontal, abriga de los vientos la ciudad extendida desde su baza con una campiña labrantía rodeada de palmeras, al sur este de ella, también dilatada, varias colinas y las cimas dichas forman la vista desigual pero agradable de nuestro recinto y población, en cuyo territorio unos montes son claros y otros espesos y cuarta parte solo estará en cultivo, que se hace distintamente por trabajos continuos y salteados, y a pastos cuanto más una quinta porción será la destinada, por lo común mal desmontada y poblada de insectos, a falta de beneficio que fecunda y viste la tierra.

 Pero como de esta justa clasificación de terrenos que pone una muralla eterna entre el agrícola y el ganadero, no se tiene aquí ninguna [f. 432r.) idea y ambos están confundidos; las lomas todas muy propias y bastantes para criar y contener muchos ganados, se miran desocupadas y yermas (baldías) porque estos aún sin pastor llenan generalmente los pocos valles que hay para el cultivo, y el campo mismo de la más rica vegetación  tiene arruinado de continuo al labrador, por esto le miramos siempre desmayado y debemos perdonarle su desidia (pereza), sin maldecir su nombre cuando el hambre sitia nuestras casas; por esto acaso no siembra el plátano, ni cosecha  otro grano que el maíz, que aunque escasamente cogen a los cuatro meses y por esto nuestros colonos de las

cabeceras del Tonusco, libres de tales perjuicios se han hecho más laboriosos y los exceden respectivamente en todas clases de legumbres, raíces y hortalizas, de sus temperamentos con que nos proveen el trigo, el anís, la cebada y otros granos son de su clima y del nuestro el arroz, el café, que están olvidados, el cacao y la caña de azúcar, muy blanca y fina, sobre que apenas hay dedicación, sin hablar de las frutas calentanas de exquisito gusto que sazonan muy bien y pudieran ser muy abundantes.

Miremos a los demás ejercicios que se preguntan y hallaremos una corta porción de hombre que apenas bastaría para cada uno de ellos, dividida entre todos y he aquí que de este modo ni son mineros, salineros ni calcinadores, ni hacen la arriería, la caza, la voga, ni la pesca, resta ahora decir que nuestra pesca son contados pero agradables, y que entre todos se distinguen el bagre pequeño, de carne magra como el atún sin más espina que la maestra, y el tetudo, algo semejante al bagre.

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7  plaga2. (Del lat. plaga, espacio de terreno). 1. f. Espacio entre dos paralelos. 2. f. Dirección trazada en el plano del horizonte. /www.rae.es. 8 El grado Réaumur (°Ré, °Re, °R) es una unidad de temperatura en desuso. Nombrada en honor de René Antoine Ferchault de Réaumur que la propuso como unidad en 1731. http://es.wikipedia.org

Capítulo Siete.  Aquí se toca a las puertas de nuestro tesoro en cuyo fondo se entrevén mil preciosidades; cada una de ellas pide un naturalista, y que nosotros no sabemos analizar y conocer piedras finas; una semejante al Jacinto, otra en su dureza, color y brillo parecida al diamante, mineral de oro de muchos quilates, y acaso también de plata; tumbaga (sortija) mejor que la fokián, sales, yesos, la caparrosa, el amianto, ocles fino, arenas diferentes y varios embriones llaman y detienen la consideración; tenemos el cristal de roca y aún la piedra imán, y el mármol nos dicen que también.  Las maderas finas de este valle susceptibles de mejor pulimiento hacen inútil el artificio de los charoles, y adornan nuestras casas, se particularizan sobre todas el granadillo, generalmente conocido ya con este nombre; Nuesito amarillo, Caña y el Viomato jaspeado de negro, con fondos diferentes como el Carey.

Las maderas de construcción abundan a diez leguas de aquí, cuyos cortes tenemos sobre el Cauca por donde nos bajan, y nuestro cedro, por decirlo así es más robusto que el de lóbano; el Anón carnoso, la mora, varias clases de guayaba, la granadilla de la flor pasionaria, el Lido oloroso y refrigerante, la algarroba (garrofe de murcia) vellota, creadillas de tierra y otros nabos [roto] [f. 432v.], parte pequeña de los frutos silvestres más comunes que nuestro terreno por su grande y natural virtud rinde para el hombre y para el bruto.

Pródigo también sus remedios y necesidades brota y alimenta muchas plantas  medicinales como la Malva, la cebolla albarrana, la Salvia, la Bornaja, la Jalapa, conocida de todos, el causce (entre líneas) hojas es desinflamatoria, es semejante a la del Cacao, la Saxifragia que aquí llaman Salsafrás y parece ser la misma especialmente  por su olor y su semilla; el Drago que afirma y preserva de corrupción la dentadura; y lo que es más apreciable para la humanidad, la Quina de dos o tres especies, el Árbol de la Vida y el Rabo de Zorro (Quí en Panamá) que pulverizado y en pasta de parches encabeza las venas y estanca la sangre en las mutilaciones sin necesidad de fuego.

Esta hierba prodigiosa se compone de una caña que levanta hasta cuatro pies de diámetro de una y media líneas, con nudos a tres pulgadas en porción vertida desde la raíz por todos ellos de una hoja a manera de la del  trigo, aunque, áspera, más corta y menos verde, y se corona a su tiempo de cierta pelusa que es su espiga.

Tenemos también un árbol de mediana altura y de hermoso follaje con el nombre de Ariza, cuyo leño es de la misma virtud aunque de inferior grado, su flor purpúrea, grande y particular es un grupo de filamentos y hojas y su simiente lo da envainada.

Sigamos adelante registrando nuestros campos y hallaremos igualmente muchos bejucos estimables como la zarzaparrilla para el Gálico, el Guaco contra el veneno de las culebras, El Agraz diluente, y si tocamos a las resinas que suministran estos montes, ninguna es más útil que la Caraña cuya aplicación es muy sabida. Para la industria hay a la mano distinta materias: la lana, el algodón, la pita y otros tomentos con  hojas, raíces, frutas y palos de diversos tintes.

La Cera vegetal o de Laurel de mucha pureza y blancura con que nos alumbramos es uno de los ramos más particulares y lo sería de nuestro comercio con el Añil, la Cochinilla, que se ha visto ya en la penca (Higuera de India) cuya cría se podría fomentar y diferentes frutos más si la exportación de toda la provincia no fuese tan costosa, por sus malos caminos; y si por falta de fondos no estuviera deparada el más seguro y cómodo de todos por el Chocó, el Río Atrato digno proyecto debido al celo de nuestro político actual Gobernador.

Capítulo ocho; Más de las aves domésticas comunes, el Paujil Pardo, corpulento y encopetado, de buena carne; el Gurní, de mucha analogía con este,  es el reloj más seguro que tienen los caminantes de la venida del día y el bocado más gustoso de los cazadores; la Guacha [roto] cuyo canto forma este nombre dividiendo claramente [f. 433r.] sus sílabas; perdices diferentes: la gallinera, de tamaño regular, color oscuro y que parece una ave común, se distingue por sus huevos mulados; papagayos de todas las especies y hermosos colores, destrozan las mieses; el Diostedé, que en su lenguaje dice así, armado por naturaleza de un pico tan leve pero grande y que de otro modo no podría gobernar; el Carpintero, de mediano cuerpo vestido de negro y su cuerpo  espoleo; otros muchos y mil pajarillos diferentes, de bellos colores y dulces voces, cuya nomenclatura sería difusa; algunos de ellos dóciles a la jaula y alegres en su prisión, hacen nuestro recreo como el turpial amarillo, que escucha y canta lo que le enseñan.

De rapiña hay  varios también, unas que persiguen y engullen (tragan) culebras, otros que asechan a los pollos y sobre todo el águila grande que con la velocidad del rayo hace la presa.  Tampoco nos detendremos en hablar de nuestras palustres pues son abundantes y de buena carne, tierna y delicada, los patos y otras ánades (gansos, ocas, etc.) que cubren las riveras de los ríos, y para concluir con la volatería (caza) diremos algo de las nocturnas.

Aquí se recuerdan algunas por su aspecto horrible como el Cotobé, que semejan el búho de  Europa, presenta la misma cara de un gato; otra que la tiene como el mico común y es la Perico Ligero, de un canto melancólico;  y hay otras por último que llaman Guaraná, de la voz de un niños a quien imita en su llanto.  Ni es necesario apuntar muchas más porque como el murciélago, son muy conocidas.

Pero continuemos con la colección de las fieras y otros cuadrúpedos, enlazando como hasta aquí todos los objetos que corresponda a cada uno de los tratados por el orden mismo que los llama el impreso, sin hablar de los domésticos, ganado mayor, caballar, la cabra común, la oveja, el cerdo, del mejor gusto que tenemos, como también el asno, el mulo, el Macho Romo (Burdégano Buffón), porque estos son de suponerse.

  Daremos pues principio al tigre grande (onza B) el déspota formidable de las selvas, cuya especie se multiplica poco aquí y respeta al hombre.  El León Gateado, semejante al Leopardo del Senegal en su color y manchas, aunque de una índole menos feroz. El tigre que distinguen por Carcamá, de mucha identidad, con el serval de las montañas de la India y con el gato tigre del cabo de la Buena Esperanza, es también voraz, anda por los árboles, y come los monos y varios animales.

 Igualmente encontramos otro con el nombre de gallinero (Quincafú B).  aún tenemos dos carniceros más, el Zorro del tamaño de un perro regular, figura de lobo, con la cola larga y muy poblada, y el Mapurito, que se alimenta así mismo, [f. 433v] de toda sustancia animal, y que quisiéramos asegurar por sus caracteres, que es la Mangosta del Egipto, aunque de menor volumen, e ignorando si aquella despide el humor  fétido que este cuando corre acosado de los perros. Hay el Saíno (jabalí Americano), puerco bravo de grandes colmillos, que anda entrompadas, y también el erizo,  (Puerco espin B).

Tenemos a más el perro montés de un aullido penetrante y de un pelo fino, parecido a nuestra Marta, que si difiere algo de la de Borgoña, es lo mismo que aquella en su color y collar. La Chucha, con el rabo desnudo, con el Turón grande, caracterizada por su seno bajo el vientre, en que lleva los hijos, es la Zarigüeya propia de América que algunos naturistas han querido hacer originaria de Amboina9. El Oso negro, sin contradicción, el mismo de la Luisiana de muchas fuerzas y que como aquel, sabemos positivamente que rehúsa comer las carnes, y que se mantiene de los frutos de la tierra. El Oso Cariblanco, que en esto y en su bravura se distingue del primero.

 El Oso Hormiguero, (Gran Tamandua B) y el Oso caballo, llamado así, por el poblado y longitud de su cola, de muchas relaciones con el negro. Ya nos olvidábamos de otro Puerco Montés, que es el Tatabro, que habita en los bosques espesos, indígena también de América, que puede equivocarse con el cerdo de Siam, y que propiamente es el Tayazú, de la especie más pequeña que habla Mister de la Borde. Sobre estos animales tenemos otros, y uno de ellos es el Armadillo de rabo largo estuchado y encubertado como el de Europa.

 El Perico Ligero, o más propiamente el perezoso. La Ardilla Roja y en sus costumbres y demás, la misma de ultramar. La Rata Común, que llaman comadreja, el Hurón (hediondo B), Monos, micos y otra especie que dicen Marimondas, tenemos igualmente y entre los segundos el Mico cariblanco, de una índole familar y cariñoza, que se puede afirmar es la coeta del Brasil. El Conejo, especie del Damán Israel, y el que algunos viajeros llaman el Conejo de Indias, que es aquí el Curí, La Danta (tapir B) que entendemos se ha enviado ya a España de esta Provincia. El Venado, comparado con el Cabrón Montés de Europa, aunque hay otra especie con las puntas envainadas por la parte de su nacimiento y con  algunas muestras de ramificación, el cual cría o tiene en sus intestinos, una piedra blanca, dura de figura oval, que se conoce con el nombre de Bezar10, de virtud succionaría para el veneno de las culebras.  La Nutria, el Camerá, el Ratón de Agua, son por el mismo orden el cabiay  o cabiai de la figura, que dio  [roto] nave natural, así mismo  del nuevo mundo, el Paca del mismo origen y especialmente del Brasil; La Nutría pequeña [f. 434r] de la Guiana, que es el tercero, y la Iguana, que es la última, no es otra cosa que especie de lagarto de sierra cuya carne y aceite destruye el gálico.

Daremos punto a este tratado con los perros domésticos que en su lugar no apuntamos, y son el Lanudo (perro lobo B), el chato (dogo B), el Machete (pachón de piernas derechas B), y otros como el mestizo, de primera generación. Entre los Reptiles tenemos diversos gusanos inocentes que por lo común se pintan de color de las hojas y de los frutos de que subsisten, y sin detenernos en ellos, trataremos de las culebras.  Ninguna es más terrible que la Mapaná, Equis,  crece desde un pie hasta cuatro, y engruesa desde seis líneas hasta cuatro pulgadas, espira hacia la cola proporcionalmente aunque el extremo es troncudo, su color pardo oscuro con pintas blanquecinas en forma de ángulos entrantes y salientes y su vientre es blanco, sus colmillos, según las dimensiones  de su cuerpo, son de dos líneas hasta dos pulgadas, de un veneno activo, que liquida la sangre, hasta hacerla verter ; pero por fortuna, duerme mucho, es tarda en sus movimientos y, aunque su casería la hace de noche, por descuido habrá muerto alguno de su mordedura porque como todas las demás tiene antídotos muy eficaces.

La Coral, llamada así,  por su color, con anillos blancos unas y otras negros, es del diámetro de dos o tres líneas, y de longitud de diez pulgadas a tres y medio pies, blanco su vientre, y su cabeza proporcionada, cuyos caninos son pequeños, y disminuye con proporción hacia su cola.  La Tornasol, nombrada igualmente por su color, aunque hay otra, que tira a negro, es de las mismas dimensiones que la mapaná, según los estados de su desarrollo y no tiene otra singularidad.

La Bendeahuja, de cabeza desproporcionada, de gargancha estrecha, de costillas abultadas, y de un rabo muy delgado, es de un color azafranado, y tiene de amarillo sus mandíbulas o los ángulos de la boca. La Llaruma, color de tierra, pequeña es sus medidas, y que en su último término adelgaza de repente. La Casadora, que busca su alimento sin ofender al hombre, cuyo cuerpo llega a ser desmesurado, es de color pardo, y arrastra con estrepito por los montes.  La Pitorá, que también crece, y engruesa, sube a los árboles por sus muchas inflexiones, anda por las ramas, y se pone en una erección orgullosa para morder. La Falla,  de un verde crudo, delgada y larga, se envuelve en la pierna del caminante y le azota con la cola y otras comunes, de escalas diferentes a que dan como genérico el nombre de víboras cuando tienen caninos.  Ya que el indígenas de la montaña nos asegura que no hay escorpiones como el alacrán ponzoñoso, que a la verdad es propio de los suelos húmedos, echaremos,  por último, una mirada sobre las Hormigas, abejas, sus  semejantes, y varios insectos, que impregnan el aire: más estos son innumerables y algunos [f. 434v.] tan pequeños que ni nuestra vista, ni el microscopio puede alcanzar,  sin tener tiempo por quien explicarlos porque nuestros nomencladores andan  discordes.

De las hormigas, la Arriera es la mayor de cuantas tenemos y que por sus caracteres podemos comparar con la Terme del Sena, aunque su color es leonado. La Cazadora,  del cuerpo de dos líneas, rojo oscuro, que anda en su oficio en legiones por los campos, y que purga las casas de los insectos que encuentra.  La Candelilla, que a la verdad, parece que quema con sus tenazas y otras que nos es dable (posible) nominar. Contamos muchas especies de abejas, que nos almacenan una miel blanca y de buen sabor,  aunque hay otra que conocemos y desechamos por venenosa; y a esta familia, agregaremos las avispas diversas, que a nadie ofenden si no les inquietan.

Aunque no en los poblados, hay igualmente el zancudo, el mosquito, el jején, y no falta el tábano: El primero dibujado ya por el filósofo portugués de nuestro tiempo; el segundo, que deja una pequeña bomba de sangre donde hiere; el tercero, que forma una penumbra; y el último, cuya picada es fortísima, que ahuyenta los brutos. (a) por una serie de observaciones hallamos que la mayor altura a que nuestro suelo se sostiene el mercurio, en un barómetro escrupulosamente hervido, es de 317,2.  a la que su temperatura de 20,3; que sus variaciones no pasan de seis décimas y que su altura media es de 317,5 líneas. (b) 423,512 toesas y milésimas, sobre el nivel de nuestra ciudad. (c) 665,366 sobre el mismo nivel.

Esto es lo que podemos decir, ya inquiriendo, ya registrando ocularmente las cosas, por el camino de la verdad, sin perdonar trabajo alguno para merecer y participar de la beneficencia, a que se dirigen siempre las miras  del mas augusto de los soberanos, conocido de sus vasallos más bien por padre que por Rey; para que el feliz sabio actual gobierno del reino, conozca mejor y pueda recomendar a su majestad esta provincia y su capital; y últimamente, para corresponder a la confianza de este encargo que ha querido  en nosotros aventurar, nuestro digno, y celoso jefe, que hoy la manda.

Santa Fe de Antioquia,  veintidós de abril de mil ochocientos ocho.

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9  Amboina o Ambon, isla de Indonesia oriental situada en el archipiélago de Molucas, en el mar de Banda. Es una isla montañosa, pero su llanura costera es fértil y húmeda.    http://es.encarta.msn.com

10  Muchos animales e, incluso, algunas aves, crean piedras en las diversas partes de su cuerpo, particularmente en los órganos huecos. Estas piedras, algo parecidas a los cálculos humanos, se conocen como bezares. Son especialmente comunes en los caballos y las cabras, y se cree que protegen de los venenos. Se dice que el Papa Inocencio XI había reunido una gran colección de anillos, tanto de oro como de plata, montados con piedras bezar.

JOSE ANTONIO GÓMEZ  –  JUAN DEL CORRAL

Por el resto de la provincia enviaron respuesta al Virrey Amar y Borbón, El alcalde del partido de Sacaojal, Adriano Méndez; Don Antonio Meri, Alcalde Juez pedáneo, y el presbítero don Gregorio Robledo, cura párroco del sitio de San Jerónimo; Don José Posada, Alcalde Juez Pedáneo y don José Ignacio Pérez; cura interino, por el partido de San Pedro; Don Francisco Javier de el pozo y el presbítero Vicente de Ibarra por el pueblo de San Pedro de Sabanalarga; Don Francisco Urrego, Alcalde y el presbítero José Sinforoso de Upegui por el pueblo de San Carlos de Cañasgordas; Gobernador Francisco Rudesindo David, Alcalde Guillermo Tuberquia, Alcalde Raimundo Higuita – Ramón Manco por el pueblo de San Antonio de Buriticá; Don José Manuel Fernández, Don Ignacio Tabarez, José Domingo Muñoz, Vicente Vergara, y Lorenzo Felix Vergara por el Pueblo de Sopetrán.

Para terminar, solo falta mencionar y agradecer a un Miembro Correspondiente de Historia que en Julio de 1976, había presentado su trabajo sobre “Santa Fe de Antioquia en el año de 1830” como lo fue el Presbítero Roberto María Tisnés CMF; y que tanto este como el que presento hoy, sean una gran contribución a la Cátedra Municipal que se imparte hoy día en los establecimientos educativos de Santa Fe de Antioquia.

Bibliografía;

MANUSCRITOS Índice A.H.A.; Tomo 343, doc. 6538, Informe de Producciones de la Provincia (1808), f 430r., Transcripciones Archivo Histórico de Antioquia.

Configuración Regional del Occidente Medio de Antioquia Siglos XVI – XVIII. Corantioquia Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Facultad de Ciencias Humanas y Económicas – Departamento de Historia. Medellín Julio de 2001. Autores: Orían Jimenez Meneses, Juan Felipe Gutiérrez Flórez, José Guillermo Londoño, Carlos Alejandro Salazar.

Trabajo presentado a: CENTRO DE HISTORIA DE SANTA FE DE ANTIOQUIA, En sesión ordinaria del 21 de septiembre de 2008 por el

Lic. GONZALO DE J. HERNANDEZ AGUIRRE Miembro Numerario