APORTES ECONÓMICOS DE LOS JESUITAS A LA NUEVA GRANADA Y LA PROVINCIA DE ANTIOQUIA SIGLO XVII

PRESENTADO POR:  JORGE LEON YEPES R. MIEMBRO DE NÚMERO

SANTA FE DE ANTIOQUIA ABRIL 20 DE 2008

Misiones Jesuitas

Las comunidades religiosas que tuvieron asiento en América, acumularon grandes riquezas, invertidas generalmente en tierras. Es así como durante el periodo colonial, la iglesia fue la institución que mas riqueza acumulo, en bienes inmuebles tanto urbanos como rurales. En estas breves líneas de este trabajo nos vamos a referir solamente a las misiones, las haciendas y los colegios.

Nadie puede negar, y aun no se han atrevido a hacerlo los mas tenaces enemigos de los jesuitas, que estos han sido los misioneros que en todas partes del mundo han practicado, mejor que las otras ordenes religiosas, el arte de catequizar, convertir y civilizar a las tribus salvajes, lo cual, particularmente en América, se ha experimentado con toda certeza. De esta forma, las misiones fueron ordenes religiosas cuyo fin primordial era la de catequizar y enseñar la religión católica a las numerosas tribus que existieron en América.

Al principio del siglo XVII   los jesuitas se encontraban trabajando en el Canadá, la florida y desde México hasta Paraguay en el brasil habrían logrado dominar a los indios antropófagos,  pero muchos jesuitas murieron en su accionar, tratando de civilizar a estos indígenas, también murieron a causa de la persecución del calvinismo, quienes apresando los barcos en donde iban embarcados en alta mar los volvían prisioneros y les daban muerte como lo hizo el calvinista santiago sourie quien mato a sesenta misioneros  en alta mar. En la nueva granada las misiones jesuitas, estuvieron ubicados en los llanos orientales, territorio que estaba habitada por indígenas en estado de organización primitiva, cuya actividad económica era la caza y la recolección de frutos.

 Vino primero la exploración de territorios, llevando a estos religiosos por las regiones de casanare, meta, Orinoco, caquetá y putumayo.

Ejemplo de este viaje evangelizador es  realizado por el padre jesuita José segundo laynez al caquetá y putumayo en 1847. Lo fundamental en esta época, para el periodo colonial y en especial para la comunidad religiosa, era la obtención de mano de obra, pues la tierra era abundante y comparativamente no tenía mucho valor Lo anterior es cierto y al respecto anota german colmenares “la tierra, cuya propiedad, no se desconocía en principio, solo adquirió un valor monetario cuando pudo sustentar una ganadería extensiva o una economía de plantación, es decir desde el momento en que se incorporo un cierto tipo de bienes de trabajo, bienes de capital, muebles por excelencia, esclavos y ganado a la estructura misma institucional que hacia posible ciertas formas de organización del trabajo indígena”.

Como ejemplo de lo anterior el mismo autor trae a colación el avaluó de una hacienda de los jesuitas. “Frente a otras inversiones el valor de la tierra se minimizaba cada vez mas. Una hacienda como el trapiche en Pamplona una verdadera plantación, con 127 esclavos y mas de 40.000 árboles de cacao en 1767 poseía tierras cuyo valor relativo del valor total de las haciendas era apenas el 2%”.

En cuanto al método para lograr el trabajo de los indígenas, con jesuitas fueron verdaderos innovadores a diferencia de los encomenderos y en general de los demás colonizadores. No acudieron directamente a la fuerza para lograr la mano de obra indígena. El método empleado fue el de iniciar a los indígenas en las practicas a través del cultivo en común, destinando una parte de lo adquirido para las necesidades de la colectividad. Mas tarde la tierra la dividieron en dos secciones “el campo de Dios” laborado en común y el “campo del hombre” que estaba dividido en parcelas con trabajo individual y no negociables.

Los instrumentos de trabajo eran por lo general de propiedad colectiva. Esta comunidad con estas formas de trabajo termino o aniquilo más bien la encomienda, institución socioeconómica que explota vilmente al indígena y que acababa  en una forma total con estas comunidades.

Las posesiones jesuitas llegaron a ser riquísimas no solamente en tierras, sino también en ganados, agricultura y otros bienes. Por ejemplo cuando se hizo el inventario de la hacienda de caribare, que pertenecía a las misiones de la compañía en los llanos de casanare, el funcionario se contento en registrar en cuanto a las tierras que eran de uno y otro lado del rió casanare. En cuanto al ganado se contaron 10.600 reses de vacuno, sin poderse saber que ganado realmente había en esta hacienda, pues había ganado que no había venido a los corrales.

Para suplir esta falta se adelantaron investigaciones entre los prácticos del lugar y estos calcularon una cifra redonda: tres mil cabezas (german colmenares, las haciendas de los jesuitas en el nuevo reino de granada, siglo XVIII pag. 69).

Las misiones jesuitas comenzaron en los llanos orientales en la década del siglo XVII y cuando la compañía fue expulsada de los dominios americanos en 1767 había logrado constituir un gran emporio económico en el que se producía en gran escala bienes agropecuarios y manufacturados en técnicas superiores al resto del país. Así las misiones del meta producían  alimentos, pero especialmente ganados que se vendían en los mercados de Tunja y santa fe.

Las del Orinoco producían frutos tropicales, cacao, canela, vainilla, aceites que se destinaban a la exportación y  las misiones de casanare producían textiles, lo que contribuyo a que la región fuera de las mas prosperas en el renglón de la manufactura durante el siglo XVIII y que poblaciones como morocote se hicieran famosas por los lienzos que distribuían en los mercados de la nueva granada.

Las haciendas

Su emporio económico se sintetiza en las haciendas, pues son en estas tierras donde se desarrolla la actividad económica y se forma un circuito económico que hace desarrollar el comercio en unas regiones más que otras. A diferencia de las misiones, las haciendas están ubicadas dentro del marco de la economía colonial y sus utilidades se destinaron en parte a mantener los colegios y universidades de la orden.

Comparando las haciendas de la nueva granada, con las de Perú y México, estas eran de menor valor, puesto que la de mayor valor en nuestra tierra era de 100.00 cuando en el Perú las habían valorado en 200.000 y en México algunas haciendas tenían un valor entre 500.000 y 700.000 pesos. Con todo, la  fortuna invertida en haciendas por los jesuitas eran incomparablemente superiores a cualquier fortuna privada.

La actividad económica fundamental de las haciendas de los jesuitas fue especialmente la ganadería, pero en menor escala también

se explotó la agricultura, produciendo: plátano, caña, cacao, canela, vainilla y aceites. Estas haciendas estaban esparcidas por todo el territorio de la nueva granada y comprendían grandes extensiones de tierra con gran cantidad de ganado.

NÚMERO DE GANADOS EN LAS HACIENDAS DE LA COMPAÑÍA EN EL NUEVO REINO DE GRANADA Y AUDIENCIA DE QUITO

    VER CUADRO

    De este cuadro podemos realizar el siguiente análisis: Sumando todo el ganado vacuno que tuvieron en la nueva granada y la audiencia de quito estos totalizaron 59.458 cabezas ganado vacuno, 22.726 ovejas, 988 mulas 13.681 caballos, 200 asnos, 52 cerdos y 525 cabras.

    De estas haciendas las más importantes fueron:

    Hacienda Doyma: con el siguiente inventario de animales. Ganado vacuno: 14.299 Lanar: 14 Mulas: 181 Caballos: 4.900 Asnos: 100

    Hacienda Caribare Ganado vacuno: 10.600 Mulas: 26 Caballos: 1.384 Asnos: 1

    Fuente: Germán colmenares, las haciendas de los jesuitas en el nuevo reino de granadas XVIII. (Bogota, universidad nacional de Colombia, 1969) Pág. 108 y 109.

    Haciendas en la provincia de Antioquia

    Cuando se va hablar de las haciendas en la provincia de Antioquia, me voy a referir muy especialmente a las que hubo en la ciudad de Antioquia en el siglo XVII. Los jesuitas fuera de la mina de la miel, poseían varias haciendas en la región de cauca arriba, en lo que viene a comprender hoy la región de Obregón hacia el sur, incluyendo tierras de Anza y el corregimiento de guintar. Los nombres de estas haciendas son las siguientes: abajuco, caribare, pabón y guintar. Estas haciendas fueron administradas con esmero y bien provista de todo lo necesario, para atender las necesidades de la clase trabajadora que eran esclavos la mayor parte.

    Hacienda Abajuco

    Es una extensión de tierras que va desde la quebrada de obanja cauca arriba, hasta la quebrada llamada pucuna, y su principal actividad económica fue agrícola y ganadera. Cuando expulsaron los jesuitas de la provincia se realizaron los correspondientes inventarios y fue esto lo que se encontró: – 1 una capilla de teja con su altar donde esta colocado mi padre san Antonio, y mi señora de los dolores, también esta mi padre san Ignacio. – Una (1) casa de paja con corredores – 900 árboles de cacao dando fruto – 500 árboles medianos de cacao – 3 almudes de maíz – Un (cacahual y estancia de plátano al otro lado del rió cauca. – Cincuenta y tres (53) bestias caballares – Cinco (5) marranos – 89 negros esclavos que fueron avaluados en $8.536.(42 hombres y 47 mujeres)

    Hacienda de Guintar y Pabón

    Es una zona que según sus escrituras comienza en la quebrada peria (hoy llamada puria) y que va hasta la quebrada riverengo (hoy llamada niverengo). Es un lugar de clima frió en la parte alta donde nacen las correspondientes quebradas. En este hatillo de los reverendos padres jesuitas, existían cuatro (4) casas la una donde vivía el padre y las otras tres (3) donde moraban los negros esclavos que servían de mano de obra en la hacienda. También poseían doscientas catorce reses (214) entre chicos y grandes. En la hacienda de pavón existió un bohío de un negro un corral para encerrar ganado y la cantidad de noventa y seis (96) reses entre grandes y chicos.

    Colegios

    Los jesuitas habían recorrido ya la mayor parte de América, fundando misiones en muchas partes, pero al nuevo reino de granada llegaron oficialmente, cuando los trajo de México el ilustrísimo señor lobo guerrero, arzobispo de santa fe. Este prelado fundo un colegio que se llamo san Bartolomé, por ser su nombre patronímico y lo puso bajo la dirección de los jesuitas al empezar el siglo XVII. Los jesuitas abrieron aulas de gramática, latín y filosofía. A los pocos años después ya había colegios de jesuitas en Cartagena y Tunja. En esta última ciudad se estableció el noviciado.

    Cuando expulsaron los jesuitas en 1767, esta nueva orden regentaba en la nueva granada 14 colegios a los cuales asistían 5.000 alumnos; en América tenían un total de 112 casas a las que casi siempre correspondía un colegio Siguiendo con la enseñanza de la educación los jesuitas comienzan un colegio en la provincia de Antioquia en el año 1727, cuando empiezan los trabajos del edificio que serviría de albergue a los jesuitas. Este edificio fue en un comienzo de un solo piso compuesto de dos patios cuadrangulares. Para su terminación del edificio, se tuvo que comprar esclavos en las factorías de Cartagena, ya que la mano de obra blanca no daba abasto.

    Todo era un movimiento de negros y blancos que asombraba y conmovía esta pequeña ciudad, que ya adquiría preponderancia entre el grupo de los principales núcleos de población del nuevo reino. Durante las cuatro (4) décadas del colegio fue regentado por los siguientes jesuitas: José Molina, padre fundador desde 1726; 1734 el padre José guillen; en 1736 el padre pedro líder quien tomo la rectoría y después fue remplazado en 1742 por el jesuita Antonio Baraya; en 1745 el padre Juan Peláez, para recibirle el mando en 1746 el jesuita Victorino padilla, quien dirigió la compañía hasta el año de la expulsión en 1767.

    Expulsión de los jesuitas

    Hacia mitad del siglo XVIII, se había desatado una cruel persecución contra la compañía de Jesús, causada por odio de los jansenistas y los enciclopedistas de la época, quienes por estos periodos se habían adueñado de las cortes de las casas de los borbones y que veían en la congregación loyolista un fuerte puntal para el sostenimiento de la iglesia católica. De Portugal fueron expulsados en 1759, Francia 1762. Invocando el pacto de familia dicto Carlos III la real pragmática que los extrañaba de España y todos sus dominios y confiscaba sus bienes.

    Nápoles siguió el ejemplo de España el mismo año. En la nueva granada se cumplió la real orden el mismo año de su expedición (1767), gobernando el virrey Mesías de la cerda. Mas no paro aquí todo, porque la presión antijesuitica llego hasta obtener de la santidad de clemente XIV en 1773, la supresión de la compañía. En santa fe de bogota recayó la orden en el virrey Mesías de la cerda y la provincia de Antioquia en el gobernador don José barón de Chávez.

    Aporte económico

    Sin lugar a dudas, es esta comunidad religiosa la que dinamiza y desarrolla la economía de la nueva granada y la provincia de Antioquia. ¿Como la dinamiza? La dinamiza cambiando los instrumentos de producción, ya no existe la encomienda y se le da libertad al indígena para que produzca en los campos del hombre.

    La agricultura y la ganadería se convierten en pilares fundamentales del desarrollo de estos pueblos, pues son los jesuitas los que traen de Europa (castilla) las primeras semillas de árboles frutales y cereales como: Trigo, cebada, habas, arroz, caña de azúcar, olivo, vid, cacao, cebolla, naranjo, ciruela y duraznos, como también la totalidad de animales domésticos.

    Bien decía López de mesa “una conducta de hortelano Humilde vino creando con su escondida acción, un mundo nuevo en el nuevo mundo de Cristóbal colon”. Dentro del análisis económico de la compañía de los jesuitas, debe tenerse en cuenta el sistema de interrelación que tenían entre las diferentes unidades económicas con miras al mercado.

    Con el objeto de vender sus productos en los principales centros de consumo, se interrelacionaron entre si sus haciendas, de tal manera que sus ganado pudieran ser llevados desde sitios lejanos, por jornadas que tocaban en tierra de su propiedad el surtido de carne a santafe de bogota, obtenido durante el virreinato de Sebastián de eslava pudieron cumplirlo por el medio anteriormente escrito, trasladando ganado en buen estado desde casanare o Neiva hasta la capital en mulas de su propiedad, realizaban el transporté de sus productos agrícolas destinado al mercado y en los centros poblados se facilitaban la venta, pues en los edificios de los colegio, los jesuitas destinaban locales para tiendas, los cuales arrendaban a comerciantes a quienes directamente confiaba para la venta, el producto de sus haciendas.

    BIBLIOGRAFIAS

    Álvaro tirado Mejia: Historia Económica de Colombia

    Hermanos Justo Ramón s.c: Historia de Colombia

    Doña soledad Acosta de Samper: Biografías de Hombres Ilustres o Notables

    Bernardo Martínez Villa: los Jesuitas en la Ciudad de Antioquia