Labor Educativa De La Iglesia En La Parroquia De Antioquia 460 Años

Santa Fe de Antioquia, 11 de Noviembre de 2007.

Antioquia, de la que todos estamos orgullosos, la que llamamos, con razón, la cuna de la raza, la madre de la antioqueñidad, la ciudad madre, la ciudad del Tonusco, Crisol de la libertad, la ciudad verde y la capital primigenia de Antioquia, apelativos que nos destacan el la zona, es también la cuna de la fe cristiana, la ciudad de cristianos comprometidos en su experiencia de Dios como discípulos y misioneros de Jesucristo. Santa Fe de Antioquia es Madre, Abuela y tatarabuela de las parroquias de este departamento, la madre y abuela de las diócesis de Antioquia y del gran Caldas.

Como sede episcopal es creada por decreto consistorial del 31 de agosto de 1804, la quinta en Colombia, después de Santa Marta, Cartagena, Santa Fe de Bogotá y Popayán; como sede parroquial es creada el 8 de septiembre de 1547, hace 460 años el pasado sábado 8 de septiembre. Fecha que enaltece no solo la vida parroquial y cristiana, sino fecha que debe enaltecer a todos los Antioqueños, pues tiene entre sus honores ser la sede primigenia de la vida parroquial en Antioquia.

Son muchos los aspectos que podemos tocar con motivo de esta efemérides, que celebraremos del 25 de noviembre al 2 de diciembre, pero solo quiero hacer alguna síntesis y comentarios sueltos sobre la labor de la Iglesia en la educación y formación integral de Antioquia en estos 460 años.

La educación (del latín educere “guiar, conducir” o educare “formar, instruir”) puede definirse como: El proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres emocionalidades y formas de actuar.

La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.  El proceso de vinculación y concentización cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos.

Proceso de socialización formal de los individuos de una sociedad.  También se llama educación al resultado de este proceso, que se materializa en la serie de habilidades, conocimientos, actitudes y valores adquiridos, produciendo cambios de carácter social, intelectual, emocional, etc. en la persona que, dependiendo del grado de concienciación, será para toda su vida o por un periodo determinado, pasando a formar parte del recuerdo en el último de los casos

En esta Antioquia, sede parroquial y diocesana han sido muchos los esfuerzos y realizaciones en la educación de los ciudadanos y fieles por parte de la Iglesia.

La Iglesia, por medio de los sacerdotes y misioneros, siempre tuvo entre sus preocupaciones la formación y educación de los indígenas y de los mismos españoles. Entre nosotros, en los comienzos de nuestra historia civil y eclesiástica de Santa Fe de Antioquia tenemos a los sacerdotes Francisco de Frías1, uno de los cuatro clérigos acompañantes de Vadillo, Juan de Frías, Capellán de Robledo, Pedro López y los Mercedarios Martín de Robledo y Juan de Torreblanca, Juan Ruiz de Atienza, que vino con Valdivia, del que Castellanos alaba su preocupación por los demás. También encontramos a Fray Alonso de Collantes y Diego Vargas, acompañantes de Don Gaspar de Rodas, Francisco de Requemán, etc. Estos son los primeros forjadores del alma espiritual de Antioquia, de Antioquia la grande, la llena de fe y tradiciones, la Antioquia Católica que construyó templos, catedral y cristianos para el mundo y para Dios.

En la educación de los indios encontramos un hito importante en 1615: El 28 de julio el licenciado Don Francisco de Herrera da unas ordenanzas históricas para los indios de Santa Fe de Antioquia: se manda que se de a los indios instrucción religiosa y el estudio de la lengua española. Escoge para el adoctrinamiento de los indígenas el templo de Santa Lucía. Allí los indios anaconas serían instruidos por un sacerdote todo el año.

En 1622 encontramos como párroco al Pbro. Pedro Escolástico Salazar, nacido en esta ciudad el 2 de enero de 1580, hijo del Don Pedro de Salazar, Teniente real y de Doña Uvaldina Arias de Aguilera. Desde pequeño, por su carácter amable, se granjeó el amor de todos los que lo trataban. Hizo sus estudios en el Colegio de San Bartolomé, con los jesuitas. En San Bartolomé cursó humanidades, filosofía y ciencias eclesiásticas. El 1 de enero de 1606 recibe la ordenación de manos de Mons. Bartolomé Lobo Guerrero, Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, a título de patrimonio.

 Dice el Padre Uribe Villegas que regresando al seno de su familia se consagró a la administración de las capellanías que le dieron para su ordenación. Sigue diciendo el Padre Uribe Villegas que “las grandes virtudes que poseía y la prudencia con que manejaba los asuntos, lo hicieron un ídolo de los vecinos de esta ciudad, pero él era tan modesto que vivía oculto para todas las manifestaciones que se le hacían”. Su trabajo como párroco de 1621 a 1623 fue propender por la restauración del templo parroquial y por la edificación de los otros templos que se empezaban a edificar en la ciudad.

Pero hay una cualidad del Padre Pedro Escolástico de Salazar que es necesario destacar: su preocupación por la formación y educación de los antioqueños, pues además de las virtudes anteriores era un hombre de gran erudición. El Padre Uribe Villegas dice que tenía una aula a la que asistían cuantos deseaban ilustrarse o aspiraban a la carrera sacerdotal. Parece que las clases eran serias y aplicadas pues de ellas salieron los jóvenes Antioqueños Juan Pablo Salcedo, Antonio Rodolfo de Vera, Alonso Gutiérrez Marín listos para su ordenación en Popayán, después de haber pasado los respectivos exámenes. Las materias que se cursaban con el Padre Escolástico de Salazar eran: gramática, lógica, derecho canónico, moral, matemáticas, francés y teología.

También el joven Jacinto de Hurtado comienza sus estudios junto al erudito Escolástico de Salazar que después es enviado a estudiar en Bogotá con los padres dominicos y que siendo sacerdote ocupó varios puestos de responsabilidad en su comunidad. Junto al Pbro. Pedro Escolástico de Salazar encontramos a otra eminencia en erudición y enamorado de la educación en Santa Fe de Antioquia, el Pbro. Doctor Guillermo de León y Hurtado, que en los libros parroquiales aparece bautizando con licencia en 1644 y 1645. El doctor Guillermo de León no era antioqueño, pero se enamoró de estas tierras y enamoró a muchos jóvenes con su enseñanza y varios de ellos llegaron al sacerdocio y algunos con títulos muy logrados.

El Padre Uribe Villegas dice que tenía una “Aula de Ciencias”, así se llamaba el centro de formación que brilló en este tiempo en Antioquia. Allí los jóvenes recibían educación y formación en gramática, historia, autores clásicos, dogma, derecho, moral y lógica. Aquí estudiaron muchos y los que llegaron al sacerdocio fueron: José del Carmen Cardona, que fue doctor de la Universidad Javeriana, José Reyes de Quirós, que en el Aula de Ciencias fue el “mozo más aventajado por su comprensión, penetración y aplicación”.

Se encontraba de visita en la ciudad Mons. Vasco Jacinto de Contreras, quien al examinar al joven José Reyes descubre y admira su ilustración y en éste a su formador, el Padre Guillermo de León. Dice Uribe Villegas “y con esta ocasión elogió con entusiasmo al Dr. De León por los servicios inapreciables que estaba prestando a la diócesis con su colegio y se ofreció a trabajar porque la Corte real lo decretase y le diese personería, como más útil y conveniente a la provincia de Antioquia”. José de Reyes recibe la ordenación sacerdotal en el templo parroquial de Antioquia el 19 de diciembre de 1659.

Toda su vida ejerció en su ciudad y entre sus servicios estuvo la ayuda a su maestro en el colegio formador de la conciencia de los Antioqueños y que la providencia no logró plasmar en la realidad de las ordenanzas reales. Incluso este joven sacerdote llega hasta la Corte española solicitando, por recomendación del Doctor Guillermo de León, la fundación del colegio de Antioquia. Recibe solo promesas. Obtuvo sí una canonjía para la catedral de Popayán, que guardó y a nadie comunicó; después de su muerte se halló entre sus papeles la Cédula Real para una canonjía en Popayán.

Entre los estudiantes sacerdotes del Doctor Guillermo de León encontramos también al Bachiller Francisco Vásquez Blanco, el Bachiller Pedro Celestino Jaramillo, El maestro José León Correa de Soto, Martín Vásquez Cuadramiros, José Ruiz de Quirós, Guillermo Montoya, El doctor Nicolás Antonio del Pino y Guzmán, que terminó sus estudios en la Universidad de Salamanca donde recibió los títulos de maestro, licenciado y bachiller; el licenciado Fernando Dossio de Muriel, licenciado Francisco Ruiz de Cerceño, licenciado Gregorio Ventura de Elorza, Francisco Antonio Correa, Francisco Martínez y Vélez y Rivero.

Este benemérito sacerdote murió en Antioquia el 15 de noviembre de 1690, después de ser el aladid de la formación de sacerdotes y jóvenes antioqueños. Al frente del colegio nunca fundado, el “Aula de Ciencias” aparece el Pbro. Nicolás Antonio del Pino y Guzmán, quien como su maestro se decide a sostener este “colegio” y también ayuda a la formación de varios sacerdotes antioqueños. Labor que tiene que dejar en manos de otro, pues es nombrado párroco de Antioquia de 1703 a 1716.

En reemplazo del Padre Nicolás Antonio del Pino y Guzmán aparece la figura del doctor Juan de Villa y Posada, quien después de estudiar con los jesuitas en San Bartolomé, regresa a su ciudad y se coloca al servicio de todos sus paisanos. Se empeñó en reorganizar el Aula de Ciencias del Doctor Guillermo de León, pero parece que las circunstancias no le ayudaron mucho y no lo pudo lograr. Pero si ayudó a muchos jóvenes a llegar al sacerdocio y en su casa dictaba las clases de gramática, lógica, moral y ceremonias a los que querían seguir de cerca al Señor en el ministerio sacerdotal.

Otro nombre para la posteridad en esta educación de los Antioqueños es el Pbro. Doctor Juan Bautista de Eysaguirre, nacido aquí el 24 de junio de 1670, hijo del noble español Antonio de Eysaguirre y de doña Jerónima de Arce y Sandoval, que poseyendo una cuantiosa fortuna enviaron a su hijo a estudiar a España, en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo los grados de bachiller, licenciado y doctor. A su regreso a Antioquia lo encontramos bautizando con licencia desde 1716 hasta 1734, y teniente del cura de 1723 a 1727 (Juan Francisco Zapata), y al cuidado de sus ancianos padres. Después de la muerte de sus padres vuelve a España, allí se presenta ante Felipe III con una buena donación y recibe una Cédula Real del 18 de septiembre de 1718 nombrándolo canónigo de la catedral de Popayán. Muere en septiembre de 1756, legando gran parte de su fortuna a la Universidad de Salamanca, donde había estudiado.

Para destacar de su servicio ministerial en Antioquia está su esfuerzo y dedicación por la formación y crecimiento intelectual de los antioqueños. Por sus manos pasaron muchos jóvenes que luego fueron sacerdotes. En su aula aprendieron gramática, lógica, moral, ceremonias, francés, aritmética, dogma: Miguel de Cepeda, Sebastián Rodríguez, Fernando Jaramillo, Juan de la Rosa Nanclares, Salvador de la Cruz Zabala y Aguirre, Francisco Ignacio de Zapata, Juan José de Zapata Gómez de Múnera, Miguel Jerónimo de Zapata Gómez de Múnera, Lucas Mateo Zapata Gómez de Múnera, José Ignacio Javier García Gómez, Jerónimo de Lezcano, José Javier de Ibarra (que nació en 1700, hermano menor de Ignacio Javier. Comienza a estudiar con el Doctor Eysaguirre y deja los estudios para casarse con María Visitación López de Restrepo, y muerta ésta al poco tiempo, decide volver al aula del Pbro. Eysaguirre, presenta los exámenes correspondientes (exigidos por el concilio de Trento).

Pero no encuentra quien lo ordene, pues está vacante Bogotá por muerte de Mons. Francisco Rincón; en Popayán ha sido trasladado Mons. Gómez de Navas a Quito. Esto pasaba en 1728. Tuvo que esperar varios años, para recibir la ordenación en Popayán el 23 de diciembre de 1735;

Entre los estudiantes que llegaron al sacerdocio por medio del aula del Doctor Eysaguirre también encontramos a Francisco de Mariaca, que murió ahogado en el río Aura, entre San Jerónimo y Sopetrán, cuando iba para Medellín, Luis Francisco Javier del Pino y Moncada y José Javier Pérez; También encontramos a José Francisco de Guzmán, Pedro José de Guzmán, Antonio de Guzmán que después de estar al lado de este insigne maestro pasaron al colegio de los Jesuitas cuando éste llegó a funcionar en Antioquia y que fue el culmen y cima de estos intentos de formación que acabamos de reseñar.

El Colegio de los Jesuitas

Todos estos esfuerzos educativos llegan a feliz término con la fundación del colegio de los jesuitas en Antioquia, aprobado por el Rey Felipe V por cédula Real expedida el 5 de septiembre de 1722. El colegio se abre en Antioquia en septiembre de 1727 y funciona hasta 1767, en que son expulsados los jesuitas de los reinos españoles, 40 años de formación de los antioqueños, que sin número ingresaron a las aulas y muchos de ellos terminaron entregando su vida a la Compañía de Jesús y al ministerio sacerdotal en la diócesis.

Al cerrar sus puertas el colegio de los jesuitas aparecen otros sacerdotes educadores de la conciencia de los antioqueños, entre los que no podemos dejar pasar al del Pbro. Juan José de Santana, el sacerdote más querido de Antioquia en su tiempo (1750-1803), quien va comisionado a España para buscar la creación de la diócesis de Antioquia y llega a su ciudad con documentos en que se promete dicha creación, aunque muera antes de ver realizados estos sueños.

Formó privadamente e ilustró a muchos jóvenes que después fueron sacerdotes. Junto al Padre Juan José Santana encontramos al Pbro. Juan José Pereira, doctor en derecho, quien siempre residió en su ciudad y que después, dice el Padre Uribe Villegas, de la expulsión de los jesuitas en 1767, tuvo un colegio en Antioquia, que duró muchos años, con el fin de instruir a los jóvenes que deseaban seguir el camino del sacerdocio y no tenían medios de ir a educarse a Bogotá o Popayán. En este colegio aprendían los jóvenes latín, filosofía y teología.

La lista continúa ahora con el doctor Juan Ignacio Rodríguez y Molina, quien por su ilustración, prudencia, rectitud y virtudes se logró una alta consideración entre todos los antioqueños, y dicen que no había asunto en el que él no interviniera y las cuestiones de familia le eran consultadas. Era un afamado versificador y verdadero poeta, lástima que sus composiciones de perdieron. También fue un afamado educador de los jóvenes aspirantes al sacerdocio.

En la historia y en el amor de Dios quedan también los nombres de Agustín de Salazar, Salvador de Lastra, y podemos terminar esta lista, en la que no están todos, con el Pbro. José María Herrera, primer rector del Seminario fundado por Mons. Garnica y Orjuela y que fundó un colegio de enseñanza secundaria, como una especie de seminario, en el que se formaron muchos sacerdotes que sirvieron a la iglesia y expandieron el evangelio por las tierras antioqueñas. El Pbro. José María Herrera, doctor en derecho fue párroco de Antioquia de 1820 hasta 1829, y primer rector del Seminario Santo Tomás de Aquino.

Después de todos estos intentos y con la anhelada y esperada erección de de la diócesis termina Antioquia haciendo realidad sus sueños. Es sede episcopal y sede de uno de los establecimientos más importante de su época, donde se formaron hombres para Dios y hombres para el servicio del desarrollo de Colombia. El famoso seminario de Antioquia, que subsiste hasta hoy, en el mismo edificio que tenían los jesuitas con su famoso colegio. Sobre el Seminario mayor se ha escrito bastante y ha sido tema de varias sesiones de este centro de historia, a ellas remito para conocer sus dificultades y sus honores.

Además del Seminario quiero hacer un apunte sobre el colegio de la presentación, obra que no perduró en el tiempo, pero que hizo mucho bien en la formación de las antioqueñas. A unos pocos pasos del marco de la plaza principal todavía encontramos a esta comunidad, al lado de la formación y educación de las jóvenes campesinas de nuestro municipio, en el hogar juvenil campesino.

Está escrito en los anales de la historia que el 14 de abril de 1897 la comunidad se hizo cargo del Hospital San Juan de Dios. Donde funciona hoy Cared, sobre la pared leemos lo siguiente: “Dios solo. A las R.R. Hermanas de la Presentación. Homenaje de reconocimiento. En el quincuagésimo Aniversario de esta fundación realizada por el excmo. Sr. Juan Nepomuceno Rueda a iniciativa del V. Capítulo Catedral. Fundadoras R. Madre Juliana y Hermanas María Ana de la Victoria y Nemesia. Santa Fe de Antioquia 1897-1947”.

Desde un principio la Madre Juliana de acuerdo con el capellán estableció una congregación llamada Hijas del Sagrado Corazón de Jesús para fomentar la piedad entre las jóvenes de la clase media. Propagó también los primeros sábados en honor de la Santísima Virgen María, devoción que aún no era conocida en el país.

En 1901, la comunidad siempre deseosa de sacar de la ignorancia al pueblo, fundó una clase gratuita que daría origen años después al colegio de la presentación. El Señor Obispo entusiasmado con el esfuerzo de las hermanas y la clase gratuita pide a la provincial una hermana competente en los asuntos de educación. El 2 de agosto de 1920 se funda el colegio de la presentación, deseado por el obispo y la comunidad. La obra educativa de esta comunidad y el colegio de la presentación valdrá para otra oportunidad. Por falta de suficiente personal es cerrado el 17 de diciembre de 1948. Junto al servicio educativo de las hermanas de la presentación está la comunidad de los eudistas sobre todo en su labor formativa en el seminario, las capuchinas, las hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver, quienes no solo se han preocupado por una mejor calidad de vida para los ancianos, sino también por las jóvenes, con las que tenían un cuidado especial.

Mons. Juan Nepomuceno también funda el colegio de San José en 1893, con 60 alumnos, bajo la dirección del Pbro. Rafael Camargo. El colegio duró hasta 1895. También Mons. Rueda funda el colegio apostólico el 23 de febrero de 1896, con la rectoría del Pbro. Rafael Camargo y como vicerrector el canónigo Francisco Cristóbal Toro, recién llegado del Colegio Pío Latino de Roma.

Después llega la guerra de los mil días y un 18 de octubre de 1899 se termina esta bella obra. Siguiendo esta trayectoria e interés por la educación de los Antioqueños Mons. Manuel Antonio López de Mesa funda el colegio San Luis Gonzaga el 12 de enero de 1904. Como primer rector estuvo el Pbro. Esteban Cardona del que Don Gonzalo Hernández en 1988 hacía exposición y del que Mons. Benjamín Pardo también tuvo bajo su dirección. Pero no solo fue la fundación del colegio sino la permanencia de la acción de la iglesia en él hasta hoy con un sacerdote y una religiosa de tiempo completo en la formación.

Es de destacar para Antioquia, sede de la diócesis y hoy de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, la labor educativa de los obispos que han regentado esta porción del pueblo de Dios y que llega a su culmen con la labor magna en educación de Mons. Ignacio Gómez Aristizabal, quien en catorce años en la Arquidiócesis realizó una labor sin igual en el campo pastoral, social y educativo como ninguno.

Miremos por encima su labor educativa. Fundación de:

• CARED –  Corporación Arquidiocesana para la Educación. Por decreto número 99 del 14 de agosto de 1996 se crea en la Arquidiócesis la Corporación Arquidiocesana de Educación, CARED, para coordinar, dirigir y motivar la educación en la Jurisdicción. La primera junta directiva estaba compuesta por: Carlos Enrique Bedoya Pbro. Presidente; Hermana Noelia Herrera, Secretaria; los vocales Samuel de J. Cano y Jael Valderrama. Director Ejecutivo el Señor Diácono Rafael Yepes.

Cared asumía entonces la dirección de la Educación en la Diócesis en los programas de ampliación de cobertura educativa y sistema de aprendizaje tutorial Sat; asume también la dirección del Instituto Educativo de Occidente en Santa Fe de Antioquia y el Colegio Seminario San Pío X de Cañasgordas. Ahora esta institución cuenta con programas fuera de la diócesis y es una de las obras grandes en la diócesis, dirigida ahora por El Pbro. Giovanni Présiga. Cared para un mejor servicio a la comunidad educativa tiene la siguiente organización:

• IAUR – Instituto Arquidiocesano Urbano y Rural.

• SAT – Sistema de Aprendizaje Tutorial.

• CREAD -UCO – Universidad Católica de Oriente, seccional educativa por extensión, donde se concedió licenciatura a centenares de alumnos y educadores, profesionalizándolos en Filosofía y Ciencias Religiosas, entre ellos a una gran parte del clero. El sábado 16 de abril 1994 se hace la inauguración solemne del Centro Regional de Educación a Distancia, CREAD, entre la Universidad Católica de Oriente de Rionegro y el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino. En la inauguración estaban presentes: el Señor Arzobispo, el Rector de la Universidad Católica del Oriente el Pbro. Darío Gómez Zuluaga; el Rector del Seminario Mayor, Mons. Francisco de Paula Osorno; la Decana de educación Licenciada Marta Lucía Escobar; el Alcalde Municipal Doctor William Rivera; autoridades educativas locales, tutores y estudiantes (sacerdotes, seminaristas y laicos). El Cread estaba dirigido por el Pbro. Carlos Enrique Bedoya,

La labor educativa empieza con 39 alumnos. Muchos laicos, seminaristas y sacerdotes se sirvieron del Cread para obtener su título en Filosofía y Ciencias Religiosas que los capacita ante el Estado para servir en educación. La primera promoción del Cread se dio el sábado 24 de octubre de 1998, en el Colegio Arquidiocesano. En esta primera promoción se graduaron 12 sacerdotes y 10 laicos. Los primeros licenciados son:

Pbros. José María Arboleda, Gildardo Higuita, Crisanto López, Fredy López, Martín López, Luis Fernando López, Jaime Alonso Quiceno, Hemel de J. Restrepo, Rogelio Rodríguez, Luis A., Tabares, José María Velásquez y William de J. Tabares; los laicos: Juan Bautista Arias, Luis Ángel Buriticá, José Adán Girón, Ana Isabel Gutiérrez, Samuel Gutiérrez, Oscar Arley Martínez, Lucelly del Socorro Morales, Celen María Oquendo, Laura Rosa Rueda.

Los otros sacerdotes que han recibido su título de licenciados en Filosofía y Ciencias Religiosas en esta Cread son: Omar Salazar, Medardo Valderrama, Rubén Darío Oquendo, Henry I, Giraldo, José Darío Pineda, Rubén Rodríguez, Adrián Alcaraz, Nelson Arango, Gilberto Cardona, Jamer Luis López, Ángel José Rodríguez, Nicolás A. David, Rodrigo Durango, Genaro Moreno, Luis A. Góez, Carlos Mario Urrego, José Guillermo Flórez, Rafael Gallego, Francisco Antonio Loaiza, Juan Ramón Palacio, Amado Higuita, Jhon Armando Londoño, José Fernando García, Elkin Darío Manco. Luis Eduardo Valderrama, Uriel Hincapié, Bernabé Pereira, Jairo A. Montoya, José Alejandro Zapata, Francisco León Oquendo.

TECOC – Tecnológico Católico de Occidente. De las últimas y grandes obras del Arzobispo es la organización de un centro de estudios superiores en la Arquidiócesis.

Por decreto 130 del 24 de junio de 1999 Mons. Ignacio Gómez Aristizabal constituye la Corporación Universitaria Católica de Occidente, cuyos socios fundadores fueron: Mons. Benjamín Pardo Londoño, los Pbros. Rodrigo Durango y Genaro Moreno, el Señor Diácono Rafael Yepes, la hermana Noelia del Socorro Herrera, la Señora Jael Valderrama y los Señores Gustavo Alonso Rodríguez y Samuel de J. Cano.

Por decreto 163 del 20 de mayo de 2003 se nombra el Señor Diácono Rafael Yepes Rector del Tecnológico Católico de Occidente, quien venía haciendo diligencias ante el Ministerio de Educación para gestionar las carreras universitarias para la Corporación.

El Ministerio y el Señor Presidente de la República, Doctor Álvaro Uribe, piden a la Diócesis solicitar no un ente universitario sino tecnológico, que es más viable en la región. El Arzobispo y la corporación aceptan esta determinación y se crea entonces el Tecnológico Católico de Occidente, TECOC con dos carreras: sistemas y administración agropecuaria con énfasis en economía solidaria.

Por decreto 199 el Señor Arzobispo nombra como Rector del Tecoc al Pbro. Yesid Salas Castrillón, quien continúa con las gestiones ante el Ministerio y quien logra la aprobación definitiva del Tecoc y sus carreras Sistemas y administración agropecuaria con énfasis en economía solidaria.

Con la colaboración de la Universidad Luis Amigó y sabios educadores ha posicionado el Tecnológico Católico de Occidente como una de las mejores opciónes en estudios superiores en la región.

Gestión y lucha para que el SENA pudiese permanecer con sede en Santa Fe de Antioquia. El Sena se iba a retirar su sede de Santa Fe de Antioquia porque no contaba con las instalaciones necesarias para desempeñar su misión. El Señor Arzobispo solicita a esta institución no salir de la ciudad y le ofrece las instalaciones de la casa donde habitaban las Hermanas capuchinas. Hoy se encuentra la sede en el Llano de Bolívar.

 Envío de sacerdotes a estudios especializados en Roma, España, Brasil y Bogotá. Una de sus prioridades es que los agentes de pastoral estén bien preparados en las ciencias humanas y teológicas.

Por eso además del esfuerzo y la realidad del Cread en Santa Fe de Antioquia también Mons. Ignacio Gómez ha estado pendiente de la formación permanente de sus sacerdotes y ha enviado, con su respectiva beca, a muchos a adelantar estudios fuera del País.

Entre los sacerdotes enviados a adelantar estudios eclesiásticos en Roma tenemos a:

 Luis Alberto Góez, Nicolás David, Carlos Mario Urrego, Jairo A. Montoya, Giovanni Présiga, Luis Fernando Echeverri Acosta, Yesid Salas Castrillón, Adolfo León Cevallos, Eliseo Osorio, Francisco León Oquendo, Freddy López, Luis Enrique Tobón; En España adelantó estudios el Pbro. Genaro Moreno y el Brasil el Pbro. Juan Ramón Palacio Castrillón. Otros han hecho varios cursos en el País.

Desvelo constante por el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, prenda de Santa Fe de Antioquia. Una de sus grandes preocupaciones ha sido siempre la vida pastoral, cultural y espiritual del Seminario. Ha sido catedrático de pastoral en varias oportunidades y siempre ha estado a disposición de los formadores y seminaristas. Su gran preocupación es la formación misionera de los seminaristas bajo el lema “aquí se forman sacerdotes para el mundo entero”. Su esmero en bien de los seminaristas ha dado grandes cosechas para la diócesis, pues ha ordenado sacerdotes a: Luis Alfonso Valencia, José María Arboleda, Luis Alberto Tabares, Carlos Mario Urrego, José María Velásquez, Gildardo Higuita, Rubén José Rodríguez, Yesid Salas, Adolfo León Cevallos, Rubén Darío Oquendo, Fredy Alonso López, Eliseo Osorio, Jaime Alonso Quiceno, Rogelio Rodríguez, Omar de J. Salazar, Martín López, Hemel de J. Restrepo, José Darío Pineda, Medardo Valderrama, Nelson Correa, Henry Ignacio Giraldo, John Armando Londoño, Jamer Luis López, Bernabé Pereira, Elkin Darío Manco, Francisco León Oquendo, Gilberto Cardona, Henoc Bran, Nicolás Holguín, Henry William Marín, Ángel José Rodríguez, Cruz Alberto Urrea, José Fernando García, Jorge Ignacio Giraldo, Wilson González, Martiniano Rueda, Neid Arcid Marín, Luis Enrique Tobón, Marco Tulio Agudelo, José Darién Parra. Elkin Darío Quiceno Montoya, José Ramiro Londoño Jaramillo, José Antonio Marín Monsalve, José Luis Velásquez.

Genaro de J. Moreno Piedrahíta Pbro