El BIENMESABE EDICIÓN 2 

“La cultura no se vende, se regala”

Por: Samuel E. Aguinaga Alcaraz

“LAGUNAS. No hay en el Distrito, pues una que merece mención, cercana a la Ciudad denominada Ciénaga de La Machado, pertenece al Municipio de Sopetrán”.

“BOSQUES Y SELVAS. Propiamente tampoco existen en el Municipio, pues todos han sido descombrados y cultivados. En las partes que han quedado, los árboles que predominan son: la ceiba, el cedro, el algarrobo, el ciruelo, el aguacate, el guásimo, el yarumo y otros que sería prolijo enumerar”.

“RED CAMINERA. El Municipio carece de vías expeditas de comunicación, indudablemente por lo arrugado, áspero y tortuoso del terreno. En dos clases se dividen los caminos que cruzan el territorio, a saber: Departamentales y Municipales”.

Hasta aquí el documento transcrito, el que continuaba pero no encontré el resto. Deduzco que es de finales de 1894 o principios de 1895 de lo anotado sobre los pasos que había sobre el río Cauca, de los que dice que eran dos de barquetas llamados El Paso Real y San Nicolás y otro por medio de un puente colgante, el más notable de Sur-América, aún en construcción, porque si fue asentado en el anverso de la circular que contiene la información de la muerte del Dr. Rafael Nuñez ocurrida el 21 de septiembre de 1894 y mientras se construía el Puente de Occidente que fue inaugurado el 27 de diciembre de 1895, pero por cuya estructura ya había paso, es de suponer que éste se facilitó a finales de la construcción.

De lo poco que informa el documento vemos cómo ciertos caseríos  tales como Indro y Anocozca que eran en aquellos tiempos florecientes, hace años perdieron su importancia y hoy casi ni se les menciona. Otro tanto puede decirse de Barahona y Goyás, que tenían para la vigilancia un Inspector o Comisario mayor que no ejercía funciones de Corregidor.

En cuanto a los bosques, ya estaban arrasados y las aguas eran escasas, si tenemos en cuenta que hacia el norte la única quebrada que vertía sus aguas al Cauca era la Chorquina.

Había sí algunas fuentes de trabajo como eran los tres tejares en servicio, de los cuales no queda ni uno; de los trapiches no sé si en el campo los habrá.

En el presupuesto de rentas municipales de 1899 que ascendía a $ 6.794,40 figuraba una tenería que rentaba $ 24,oo anuales y puede agregarse que también había por aquellos años la imprenta municipal, según se desprende de un telegrama de Sopetrán que tiene fecha 25 de septiembre de 1899 en el que se solicitaba al Sr. Prefecto y al Comandante de esta ciudad, que de manera correcta y en edición nítida hicieran imprimir aquí la alocución del Sr. Jefe Civil y Militar de los Antioqueños que debieron recibir la noche anterior, para que remitieran a aquella ciudad quinientos ejemplares y distribuyeran en esta provincia otros quinientos.  Se estaba iniciando la Guerra de los Mil Días. Para el alumbrado público, que se hacía con mechones encendidos, por cuanto no había energía eléctrica, se presupuestaba la suma de $ 100,oo anuales.

Igualmente encontré información acerca de que en las noches del mes de noviembre algunas personas llamadas penitentes, vestidas de negro y con una campanilla en la mano, salían del cementerio a la una de la mañana y de cuadra en cuadra pedían oraciones por el eterno descanso de los fieles difuntos, costumbre que llegó a desvirtuarse tanto, que se convirtió en desorden y burla en la población. La autoridad civil de acuerdo con la eclesiástica prohibía dicha práctica, pero la gente insistía, razón por la cual el Sr. Canónigo Manuel Antonio López de Mesa en 1898 protestó enérgicamente ante el Sr. Prefecto y le solicitó de nuevo prohibir semejante costumbre e informar por bando que la autoridad eclesiástica no aceptaba esos rezos que sin ningún beneficio ridiculizaban las prácticas religiosas.

EL PUENTE DE OCCIDENTE.

Como especial acontecimiento no sólo a escala regional sino Departamental debe destacarse la inauguración del Puente de Occidente el 27 de diciembre de 1895. Veamos un poquito de esta maravillosa obra: Tiene 291 metros de longitud, cuatro cables que son los principales y otros oblicuos destinados a aumentar su rigidez. El diámetro de cada cable es de 4 pulgadas y lo integran 798 alambres calibre nro. 11. Pueden soportar 255 toneladas. El peso muerto del puente al terminar su construcción era de 160 toneladas. Los alambres de los cables puestos a continuación unos de otros, medirían 200 leguas, aproximadamente la sexta parte del radio terrestre, y pesarían cerca de 60 toneladas.  Su construcción fue iniciada en 1887. Sus torres tienen forma piramidal, reposan sobre la roca en muros de cal y canto hasta una altura de 15 pies ( 4,57 mts.); son de madera y hierro cubiertas con láminas de hierro corrugado. El anclaje del lado de Sopetrán es de tipo ordinario y sustenta el edificio que fue de la administración. El del lado de Antioquia consiste en un muro de contención que al mismo tiempo impide los desmorones de las rocas de la parte alta. Su costo total fue de $ 173.300.

En la base de los muros se encuentran los llamados arranques de los cables, que son ganchos en U, los que rematan en tuercas provistas de resistentes arandelas. Todo el puente es hermoso y esta parte oculta, en mi sentir, es la que más nos hace pensar  en la capacidad intelectual de su constructor.

La resistencia y seguridad de la obra fueron probadas con grandes partidas de ganado que se trajeron de las vecinas fincas de Sopetrán, las que se hicieron entrar en el puente hasta llenarlo por completo. Se ha dicho que el Ingeniero Director de la obra se instaló en el centro, argumentando que si el puente fallaba, él sería el primero en caer a Cauca. Al final, la gente emocionada viendo la solidez de la obra gritaba: ¡Viva José María Villa! El Ingeniero, con sonrisa de satisfacción  decía: ¡Que Viva no! ¡Que bebaaaa! Al acto asistieron el Gobernador del Departamento Julian Cock Bayer, todos sus Secretarios, Autoridades Eclesiásticas, la Banda Departamental de Música y multitud de personas que vinieron de los pueblos cercanos.

La madera utilizada fue comino crespo que se trajo de Urrao. Los alambres fueron traídos de Estados Unidos. La máquina para enrollar los alambres y formar los gruesos cables fue fabricada en el mismo lugar de trabajo por el Dr. José María Villa, quien era Ingeniero Mecánico, graduado en los Estados Unidos de América.

 

El Dr. José María Villa nació en Sopetrán el 18 de octubre de 1850 y murió en Medellín el 3 de diciembre de 1913. Los planos se encuentran en el archivo de la Secretaría de Obras del Departamento de Antioquia, donde fueron encontrados en 1978 por el Dr. Fernando Vélez.

¿Algo más?. Sí, un dato curioso: cuando estaban construyendo el puente, desde muy por la mañana venían algunos niños del caserío de Goyás a ver trabajar. Hacían lo posible para que los trabajadores no los vieran,  porque andaban desnudos. En su largo recorrido se alimentaban de guayabas, pitallas y miel de abejas. ¡Cosas de la época! Otro apunte gracioso que me contaron es el siguiente: El día de la inauguración, muy por la mañana, dijo uno de los trabajadores: – Mientras llega la gente me daré un baño en Cauca. Bajó al lecho del río, se quitó la ropa y comenzó a bañarse. En esas llegó el Sr. Gobernador con toda su comitiva entre ella muchas damas.  El trabajador tuvo que quedarse en el agua durante todos los actos inaugurales porque estaba desnudo y le daba pena salir  en esas condiciones.

 

Continuara…